Último en la tabla, con 14 derrotas, 43 goles recibidos y un plantel que reclama salarios adeudados desde mayo. El presente de Güemes de Santiago del Estero no necesita demasiadas explicaciones para dimensionar el momento que atraviesa. El “Gaucho” acumula problemas deportivos e institucionales, cambió de entrenador en tres oportunidades durante la temporada y ahora intenta encontrar una reacción que le permita escapar de la zona de descenso. En ese escenario aparece San Martín, que después de cortar una racha de cinco partidos sin ganar tendrá una oportunidad importante para darle continuidad al triunfo conseguido frente a Chacarita.

Güemes suma 22 puntos en 26 fechas, producto de cinco victorias, siete empates y 14 derrotas. Es el equipo que más perdió en la zona B y también el que más goles recibió, con 43 tantos en contra, a un promedio de 1,65 por partido. La diferencia con San Martín es considerable: el “Santo” tiene 35 unidades y pelea por acercarse al Reducido, mientras que el conjunto santiagueño ocupa actualmente uno de los lugares de descenso directo.

Sin embargo, el último tramo entregó una señal que San Martín no debería pasar por alto. Desde que Mario Gómez asumió como entrenador, Güemes dejó de perder. Todavía no consiguió ganar, pero empató 1 a 1 con Mitre, 0 a 0 con Chacarita y mismo resultado con Atlético de Rafaela. Apenas recibió un gol en esos tres encuentros y mostró una versión defensivamente mucho más firme. El problema continúa en ataque: genera poco, convierte menos y necesita encontrar respuestas ofensivas para transformar esa mejoría en triunfos.

Una crisis que no termina

La temporada de Güemes estuvo atravesada por los cambios. Juan Vita comenzó el torneo en el banco, pero dejó el cargo después de la goleada 4 a 1 ante Colegiales. Pablo Guiñazú tomó el equipo el 20 de mayo, aunque su ciclo terminó después de la derrota 3 a 1 frente a Tristán Suárez. Tras un breve interinato de Mariano Munar, la conducción quedó en manos de Gómez.

A toda esa inestabilidad se sumó esta semana el conflicto salarial.

El martes, el plantel hizo público un comunicado en el que denunció que no cobra sus salarios desde mayo. Los futbolistas explicaron que vienen dialogando con la dirigencia sin encontrar una solución y remarcaron las dificultades que genera la deuda. Incluso analizaron la posibilidad de detener los entrenamientos, aunque finalmente decidieron continuar trabajando y competir profesionalmente.

Sánchez Sotelo, la carta del gol

Dentro de un equipo al que le cuesta convertir, Juan Sánchez Sotelo aparece como la principal referencia ofensiva. El delantero de 38 años lleva nueve goles en el torneo y es, por amplia diferencia, el máximo anotador de Güemes. Santiago Sala lo sigue con tres tantos, mientras que David Véliz es el mejor asistidor, con cinco pases gol.

Gómez encontró una estructura definida con un 4-4-2, dos líneas de cuatro juntas y una idea que prioriza el orden defensivo. Leandro Finochietto ocupa el arco; Axel Bordón (ex San Martín), Walter Juárez, Facundo Melillan y Marcelo Benítez forman la defensa; Milton Gerez, Gianfranco Baier, Fernando Godoy e Iván Ortigoza aparecen en el medio campo, con Axel Pinto como alternativa; y arriba juegan Sala y Sánchez Sotelo.

Ese esquema obliga a San Martín a asumir el protagonismo. El “Gaucho” encontró en el orden su principal recurso para competir desde la llegada de Gómez y probablemente intentará mantener el partido cerrado. El “Santo” deberá mover la pelota, encontrar espacios y aprovechar las situaciones que genere, especialmente porque llega con la confianza recuperada después de la victoria ante Chacarita.

Una oportunidad para San Martín

El triunfo del “Santo” frente a Chacarita cortó cinco partidos sin ganar y permitió recuperar terreno en la tabla. Güemes, en cambio, sigue último, con una crisis económica que se profundizó esta semana, aunque llega con tres partidos sin derrotas y una defensa que encontró mayor solidez.

El escenario parece favorable para el equipo de Alejandro Orfila, pero el partido exigirá paciencia y concentración. El conjunto santiagueño necesita sumar como sea y encontró en el orden defensivo una manera de mantenerse con vida. Para San Martín, la misión será transformar su presente en otra victoria y evitar que la urgencia de un rival contra las cuerdas termine complicando una oportunidad que, por contexto y necesidad, aparece como una de las que no debería dejar escapar.